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RASGOS DE UNA PERSONA CON BAJO NIVEL DE AUTOESTIMA

En Judo Mental es muy importante conocer los rasgos característicos del yudoca que ingresa en las sesiones, ya que uno de los objetivos que debemos alcanzar es el aumento del nivel de autoestima del propio yudoca.

Esto nos va a permitir diseñar las actividades de Judo Mental colocando el acento en un epígrafe o en otro. 

En mis clases he podido comprobar que una persona con un nivel de autoestima bajo presenta:

a) Sensación de ser una persona inútil, de no ser importante para nadie. Dentro de su ámbito social y laboral se siente innecesario.

b) La tristeza está siempre presente. Se siente desdichado.

c) Físicamente se encuentra no aceptable: feo y con una apariencia no adecuada con el resto de personas que viven en su sociedad.

d) Se considera inferior a todos los demás. 

e) Tiene mucho miedo a la equivocación, porque ello conlleva la crítica de otra persona que no se equivoca.

f) La desesperanza, apatía, les conduce a una rendición o cesación de todo esfuerzo.

g) Magnifica sus propios errores, culpándose de ello y sin posibilidad de volver a intentar la actividad.

h) El pesimismo, la depresión, la amargura y la visión negativa global, les conduce a la incapacidad de disfrutar con la actividad que están desarrollando.

i) Necesita un apoyo constante, porque se considera incapaz de hacer las cosas por sí mismo.

 

Todas estas actitudes conviene detectarlas e intentar modificarlas, teniendo en cuenta que la autoestima fluctúa y se aprende, con lo cual se puede modificar. Para ello debemos tener en cuenta cómo educar la autoestima y que actitud debe tomar el maestro es Judo, en el tatami.

Brunet y Negro (1994). proponen una serie de propuestas para los padres y educadores de las personas a quién queremos educar en autoestima:

a) Debemos buscar campos de éxito en los que el yudoca pueda destacar. Así en Judo Mental realizamos una evaluación de las características físicas y mentales del yudoca y, en base al resultado les proponemos las técnicas adecuadas a cada uno de ellos. De esta forma, cada yudoca tiene su técnicas preferidas y aconsejadas por el sensei para desarrollar su Judo específico y personal.    

b) Es bueno corregir, oportunamente, las actitudes del yudoca cuando no sean las correctas (frases destructivas, amenazas, etc.). Esta corrección debe realizarse criticando la conducta no a la persona. En Judo Mental nunca se critican las incapacidades, sino que tratamos de potenciar las capacidades de cada alumno para corregir las habilidades adaptativas.

c) No exagerar las dificultades de las técnicas de Judo, para evitarles peligros. El estudio anterior sobre las características físicas y mentales del yudoca nos tiene que servir para diseñar actividades de Judo que cada alumno pueda realizar. Esto quiere decir que los objetivos deben ser perfectamente alcanzables por los yudocas; de otra forma creamos frustraciones en ellos, muy difíciles de quitar. Además hay que tener presente, en todo momento, que la discapacidad intelectual, en la mayoría de los casos, tiene asociada otra discapacidad física y que las lesiones en estas personas adquieren más importancia que en otro tipo de colectivo. 

d)  Dejarlos crecer promoviendo equilibradamente libertad y responsabilidad. Es muy importante que el yudoca se sienta responsable y que esta responsabilidad se adquiera a través de una educación libre y equilibrada. El sensei no debe tomar partido por un yudoca, por muy bueno que se a un Judo. En Judo Mental la sensación de grupo está siempre presente; nadie es mas que nadie, cada yudoca tiene algo que aprender y algo que enseñar.

e) Infundir ánimos para que superen los pequeños fracasos. El maestro de Judo debe saber que el refuerzo positivo es el más adecuado para conseguir las metas propuestas; no se trata de castigar el fracaso sino de concienciar al yudoca que muchas de las cosas que realiza son casi correctas y que se pueden mejoran con el esfuerzo común del maestro y del alumno. Es fundamental, que cuando agradecemos el esfuerzo de un yudoca con DI, ese agradecimiento sea extensible y personalizado para cada alumno, sin olvidarnos de nadie. De otra forma, estamos errando en nuestra pedagogía.   

f) Que nuestros hechos no contradigan nuestras palabras. La generalización de las actitudes que aprendemos en el tatami tiene que ser una constante. El sensei debe ser modelo de sus alumnos dentro y fuera del tatami; no vale que predique una actitud en el tatami y fuera de él realice lo contrario de lo que predica. Un alumno con DI está perfectamente cualificado para realizar una evaluación del comportamiento del sensei en todos los ámbitos sociales. Si un sensei cree que la relación con sus alumnos termina cuando sale del Dojo, se vuelve a equivocar en su pedagogía. 

Un alumno es más que un instrumento para alcanzar el status más alto de nuestro gimnasio. En Judo Mental tiene que ser más importante la educación integral de nuestros alumnos que la cantidad de medallas que sea capaz de conseguir. 

Así, la actitud del sensei con respecto al yudoca, según P. Saura, 1996), para dar alcance a una educación adecuada, debe de ser:

1) Conocer y aceptar al yudoca tal como es y tratarle como ser único, importante, digno de atención, con un respeto incondicional.

2) Llamarle siempre por su nombre.

3) Elogiarle de forma realista, sin  adulación y poner de manifiesto ante los compañeros sus actitudes positivas.

4) Evitar comparaciones innecesarias que no conducen a nada, sino a que los alumnos vean las predilecciones del sensei, que no debe tener en ningún caso.

5) Ayudarle a encontrar satisfacción consigo mismo y a elogiarse interiormente y ante los demás cuando proceda.

6) insistir más en las metas positivas a conseguir que en los defectos o fallos a corregir.

7) ofrecer, junto a las críticas, alternativas y valoración positiva.

8) Ser paciente, tolerante y respetuoso con todos los alumnos.

9) Crear un ambiente de confianza y tranquilidad, exento de agresividad y hostilidad.

10) No utilizar como recurso el miedo que fomenta siempre, la inseguridad.

11) No ridiculizar al yudoca, pues ello induce a la timidez y a suscitar sentimientos de inferioridad.

12) Estimular, comprender impulsar, animar y motivar al yudoca durante todas las actividades de la sesión. 

13) Valorar todo lo positivo del yudoca, mostrándole apoyo y confianza.

14)Mostrarle solidaridad y empatía y no compasión o lástima.

15) Ser acogedor y dialogante.

16) Ser coherente en el hablar y en el actuar.

17) Despertar en el yudoca una orientación hacia la cción.

18) Intentar que los yudocas estén moderadamente satisfechos con su trabajo y con sus actitudes dentro y fuera del Dojo.

La generalización, como ya he dicho antes, tiene que ser una constante no una variable. Lo que el alumno aprenda en el tatami, lo debe aplicar en su vida diaria, así daremos sentido a la filosofía del Doctor Kano, en el sentido de Judo como instrumento educador, y la cual comparto.

     


email: judomental2012@gmail.com           

 

Página actualizada el 2-1-2008 - © José Manuel Arnáiz Zamanillo - Webteam 2008