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Caídas

Con el Judo, el maestro Kano, propuso un método de educación capaz de formar el carácter del individuo que practica el Judo. De este modo, eliminó las prácticas peligrosas del Ju-Jitsu, perfeccionó la manera de caer mediante el principio de las caídas y la “regla fundamental del desequilibrio” (kuzushi) Esta regla consiste en la utilización de un esfuerzo mínimo para proyectar al adversario. Es importante conocer que cuando a un oponente se le rompe la estabilidad de su postura estática, la posibilidad de proyectarle con eficacia se ve incrementada de manera significativa (Santos, 2003).

Para el Judo Mental, la actividad de caídas es de vital importancia (saber caer y saber proyectar). Así comenzamos con unas caídas desde distintas situaciones: delante, detrás, izquierda, derecha, de frente y de frente rodando. Las caídas son consideradas por muchos maestros (Barioli, 1998, Guedea, 2005), como una parte fundamental para el desarrollo del aprendizaje del Judo, ya que cuando un yudoca ha adquirido una gran habilidad para caer sobre el tatami, goza de más autoconfianza para aprender Judo. En este sentido, es aconsejable enseñar en la misma medida, a caer y a tirar; si un yudoca ejecuta  la caída de forma incorrecta ocasionada por la mala aptitud de su compañero, pierde de igual forma su autoconfianza.

Como todas las habilidades y destrezas adquiridas en las sesiones de Judo Mental, el arte de saber caer es generalizable a la vida cotidiana; mediante la práctica de las caídas, se agudiza el equilibrio y se adquiere seguridad (Guedea 2005).El Judo Mental requiere predisponer al yudoca en la realización de esta técnica de una manera suave, sin cambios bruscos en su vida cotidiana; cuando iniciamos la docencia de las caídas, debemos comenzar desde una posición que no entrañe peligro para el yudoca, por ejemplo: caída de espaldas desde la posición de sentado, caída hacia delante rodando colocando ambas manos sobre el tatami, etc. De esta manera el yudoca pierde el miedo inicial a un posible daño físico (Swain 1990).

En alumnos con discapacidad intelectual el temor a las caídas está acentuado. Esto es consecuencia: bien por la sobreprotección que los padres han ejercido sobre él a lo largo de su vida, o bien por la discapacidad física que tiene asociada a su discapacidad intelectual.

En este sentido, en Judo Mental se debe incidir de una manera especial en las actividades de caídas; no podemos continuar con las demás actividades hasta que los yudocas hayan perdido el temor a las caídas.

En mis clases, he trabajado con yudocas que presentaban escoliosis, cifosis e incluso perdida en un 80% de movilidad en las piernas. En estos casos y después de que un informe médico no desaconsejara la práctica de Judo, me he tomado un tiempo prudencial antes de iniciar este tipo de actividades. En este tiempo una revisión de trabajos de investigación en educación física me han ofrecido la información necesaria para saber cómo interactuar con este tipo de yudocas.

A modo de conclusión: nadie tiene una discapacidad física o mental que no le permita realizar un Judo Mental capacitado para alcanzar objetivos propuestos inicialmente, siempre y cuando un especialista en medicina no lo desaconseje.     


email: judomental2012@gmail.com   

Página actualizada el 2-1-2008 - © José Manuel Arnáiz Zamanillo - Webteam 2008